Data: 30/05/2025
La violencia contra las mujeres continúa siendo uno de los principales desafíos para la garantía de los derechos humanos y la igualdad de género en El Salvador. En las zonas rurales, esta problemática se ve agravada por factores como la desigualdad económica, las limitadas oportunidades de participación y las dificultades de acceso a servicios especializados de atención y protección.
Con el objetivo de contribuir a la construcción de comunidades más justas, seguras y resilientes, la Fundació Pau i Solidaritat PV viene implementando, junto a la Asociación Comunitaria Unida por el Agua y la Agricultura (ACUA), y financiado por el Ayuntamiento de Castellón, el proyecto “Medios de vida sostenibles con enfoque de derechos en 2 municipios de la Cordillera del Bálsamo, El Salvador. Disminuir la vulnerabilidad alimentaria de familias campesinas afectadas por la crisis económica y productiva, con protagonismo de 2 asociaciones de mujeres en los municipios de Huizúcar y La Libertad”.
El proyecto tiene por objetivo disminuir la vulnerabilidad alimentaria de familias campesinas afectadas por la crisis económica y productiva en los municipios de Huizúcar y La Libertad, promoviendo al mismo tiempo el protagonismo de las organizaciones de mujeres en la defensa de sus derechos y en la transformación de sus comunidades.
Dentro de la intervención, uno de los ejes de trabajo es el fortalecimiento de 2 asociaciones de mujeres para que puedan posicionarse como actores clave en la reivindicación de sus intereses estratégicos, con especial énfasis en la identificación, prevención y atención de la violencia contra las mujeres.
Mujeres organizadas para la defensa de sus derechos
Uno de los avances más relevantes del proyecto ha sido el fortalecimiento de la coordinación entre las asociaciones de mujeres. En este marco, se ha logrado establecer un mecanismo de coordinación y articulación operativa con la Red de Mujeres Defensoras para mejorar la atención de casos de violencia contra las mujeres. Esta articulación está permitiendo consolidar canales de comunicación, derivación y acompañamiento que facilitan una respuesta más eficaz ante situaciones de violencia basada en género.
Como parte de este proceso también se ha elaborado una hoja de ruta para la atención de casos de violencia contra la mujer. Este instrumento constituye una herramienta práctica para orientar la actuación de las organizaciones comunitarias y mejorar la coordinación con instituciones y servicios especializados.
La hoja de ruta incorpora procedimientos básicos de actuación, fichas de seguimiento, directorios de instituciones y recursos disponibles para la atención de las víctimas. Su implementación busca fortalecer la capacidad de respuesta de las asociaciones y contribuir a que más mujeres puedan acceder de manera oportuna a mecanismos de protección y acompañamiento.
Estas acciones representan un paso importante hacia la consolidación de estructuras comunitarias capaces de actuar frente a la violencia de género desde una perspectiva preventiva y de derechos humanos.

Participación activa en el espacio público
Asimismo, las organizaciones han participado en movilizaciones en el marco de fechas conmemorativas visibilizando las demandas de las mujeres y promover acciones colectivas de sensibilización. La participación en estas acciones colectivas está favoreciendo la construcción de alianzas y redes de apoyo que resultan fundamentales para garantizar la sostenibilidad de los procesos impulsados por el proyecto.

Sensibilización comunitaria a través de la comunicación
Complementariamente, se está desarrollando una campaña de comunicación orientada a sensibilizar a la población sobre la violencia contra las mujeres y promover relaciones más igualitarias, incluyendo afiches informativos, historias de vida y vídeos de sensibilización que abordan distintas manifestaciones de la violencia de género y destacan la importancia de la organización comunitaria para prevenirla.
Estos materiales buscan acercar la información a la población desde una perspectiva accesible y cercana a la realidad de las comunidades rurales. Asimismo, pretenden contribuir a la identificación temprana de situaciones de violencia y fomentar el acceso a redes de apoyo y protección.

De esta manera, el trabajo impulsado por la Fundació Pau i Solidaritat PV, en alianza con la Asociación Comunitaria Unida por el Agua y la Agricultura (ACUA), y el apoyo del Ayuntamiento de Castellón continúa avanzando hacia la construcción de comunidades más inclusivas, donde las mujeres puedan ejercer plenamente sus derechos y participar activamente en los procesos de desarrollo local.
La experiencia demuestra que fortalecer a las organizaciones de mujeres no solo contribuye a prevenir la violencia de género, sino también a generar condiciones más favorables para la cohesión social, la participación comunitaria y la sostenibilidad de los medios de vida de las familias rurales de la Cordillera del Bálsamo.