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Vicenta Jerónimo: “La lucha no termina; continúa en cada comunidad que resiste y se organiza”

Data: 18/08/2026

De sobreviviente del conflicto armado a lideresa indígena y defensora de derechos humanos, Vicenta Jerónimo ha convertido una vida marcada por la violencia, el desplazamiento y el racismo en una trayectoria de organización y defensa de los derechos de las mujeres y los pueblos indígenas de Guatemala.

La Fundació Pau i Solidaritat PV presenta la primera de una serie de historias de vida de mujeres defensoras de derechos humanos en Guatemala, impulsadas en el marco del proyecto “Mujeres defensoras en acción: Por la erradicación de las violencias de género y la defensa de derechos en Guatemala”, ejecutado junto con el Comité de Desarrollo Campesino (CODECA) y la Asociación Amanecer y cofinanciado por la Generalitat Valenciana. A través de sus propias voces y trayectorias, estas historias buscan acercar al País Valencià las luchas, resistencias y procesos organizativos protagonizados por mujeres rurales, indígenas y campesinas.

La primera de ellas está protagonizada por Vicenta Jerónimo Jiménez, mujer Maya Mam, defensora de derechos humanos y de la Madre Tierra y referente del Movimiento CODECA, cuya vida atraviesa buena parte de la historia reciente de Guatemala: desde el Conflicto Armado Interno y el exilio hasta la organización comunitaria, la defensa del territorio y la participación política.

Vicenta Jerónimo Jiménez tenía apenas seis años cuando empezó a conocer el significado de la persecución. Su familia, perteneciente a la etnia Maya Mam, tuvo que huir de su territorio durante el Conflicto Armado Interno (1960-1996). A los diez años vio cómo el Ejército quemaba su vivienda y, junto a otras familias, sobrevivió escondida en las montañas. Después llegó el exilio en México. Hambre, desplazamiento, pérdida y miedo formaron parte de una infancia que nunca olvidó. 

Pero la historia de Vicenta no se explica solo desde la violencia que sufrió. Su trayectoria también habla de resistencia, organización y capacidad para transformar el dolor en acción colectiva. A los 17 años comenzó a participar en espacios organizativos de mujeres. Tras regresar a Guatemala en 1997 tras el fin del conflicto armado, impulsó junto a otras compañeras la Asociación de Mujeres Madre Tierra, promoviendo iniciativas económicas y procesos de formación en derechos humanos, liderazgo y participación política. Allí comenzó a consolidarse una convicción que ha acompañado toda su trayectoria: cuando las mujeres se organizan, pueden transformar sus comunidades.

Organizarse para transformar: Vicenta ha acompañado durante décadas procesos de formación y participación de mujeres indígenas y campesinas.

Liderar frente al machismo y el racismo

Su camino no estuvo libre de obstáculos. Fue cuestionada, desacreditada e insultada por asumir responsabilidades tradicionalmente reservadas a los hombres. Cuando en 2008 se incorporó al Comité de Desarrollo Campesino (CODECA) como promotora comunitaria, recorrió territorios impulsando procesos de organización y formación. En ocasiones tuvo que enfrentarse a expresiones de machismo y racismo por ser mujer indígena y asumir un papel de liderazgo.

No se detuvo. Llegó a participar en procesos organizativos en decenas de comunidades de Jalapa, Jutiapa y Santa Rosa, fortaleciendo la participación comunitaria y creando espacios específicos para el liderazgo de las mujeres.

La defensa de los derechos se construye colectivamente, desde las comunidades y los territorios.

Su compromiso también tuvo un coste político. En 2013 fue objeto de un proceso de criminalización vinculado a las luchas de CODECA. Años después, durante su etapa como diputada del Congreso de Guatemala, sufrió discriminación, humillaciones, ataques y amenazas. En 2017 fue absuelta del proceso judicial y en 2019 consiguió un escaño en el Congreso, como resultado de una candidatura respaldada por las comunidades organizadas.

Del territorio a las instituciones: una representación política entendida como mandato colectivo.

Una historia que continúa

Hoy Vicenta sigue recorriendo comunidades y acompañando procesos de formación y organización de mujeres indígenas y campesinas. Como presidenta de la Red de Mujeres Tejiendo Buen Vivir, continúa trabajando para fortalecer su liderazgo, participación política y defensa de los derechos comunitarios.

A través de formación, acompañamiento jurídico y estrategias de incidencia, el proyecto acompaña a mujeres rurales, indígenas y campesinas para fortalecer sus capacidades y reducir las violencias y vulnerabilidades que enfrentan.

La cooperación no sustituye sus voces ni sus luchas: las acompaña y contribuye a que puedan seguir organizándose, defendiendo sus derechos y ocupando los espacios de decisión.

Porque, como recuerda Vicenta, “la lucha no termina; continúa en cada comunidad que resiste y se organiza”.

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